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Caverna Reñi, Chos Malal

La caverna Reñi o Reni se conoce desde 1988, año en que fue cartografiada por los miembros del Grupo Azul de Espeleología y Montañismo del Neuquén (G.A.E.M.N.). Establecen su espeleometría en 70 metros y el desnivel en 10 metros.

La misma se desarrolla en yeso de la formación Huitrín, cercano a Taquimilán, 30 kilómetros al SO de Chos Malal. Se accesa a la misma descendiendo por una pequeña sima llegando a una sala desde la cual parten varias gateras, algunas de éstas formadas por derrumbes.

Está habitada por lechuzas, razón por la cual todo el acceso y el piso de la sala se halla cubierto de egagrópilas (regurgitaciones típicas de la lechuza).

Historia

En 1989 la desaparición de una mujer, y la detención del marido como su asesino, motivó por parte de la justicia una serie de diligencias en Chos Malal y alrededores. Una de ellas, la búsqueda del cuerpo de la mujer, se le comisionó a Rolando Vergara, perteneciente al GAEMN, quién recorrió la zona buscando especialmente dentro de las cuevas. Mientras, y dentro del marco del intenso operativo de búsqueda, se acusó y condenó al marido por el asesinato de su esposa sobre la base de otros peritajes, aunque el cuerpo nunca se halló.

En Abril de 1998 integrantes del Grupo Espeleológico Lajeño, con la participación de Rolando Vergara, regresan a la cueva y luego de recorrer una gatera Jorge Bustos halla restos humanos entre los derrumbes. Cercano a los restos óseos hallaron una rueca lo que les hizo suponer una antigüedad mayor a la de la época en que ocurrió el crimen.

Se dejaron los restos tal cuál se los halló y se hizo la denuncia pertinente ante el Juez en lo Penal de Chos Malal, Dr. Miguel Manso, tanto para cumplir con lo que prevé la ley provincial de Protección del Patrimonio Natural y Cultural, como para que la justicia esté informada del hecho y si tendría alguna relación con la desaparición de la mujer. El Juez nombró a Rolando Vergara Perito Espeleólogo y le encomendó la recolección de los restos para su estudio en la suposición de que se trataban de los provenientes del asesinato y a los cuales deberían efectuárseles las pericias antropológicas que determinasen la antigüedad y sexo de los mismos.

Hallazgo y recolección

Una nueva campaña en Noviembre se encaminó a la caverna para la recolección de los restos. Una vez que se descendió la sima con gran sorpresa se encontró cambiada la morfología interna de la caverna debido a nuevos derrumbes. Luego de infructuosos intentos y a punto de desistir de la búsqueda Moisés Salvo, integrante del G.E.La. reencontró los huesos.

Para ello debió desobstruir un estrecho pasaje ocupado por un derrumbe. Los huesos hallados eran un cráneo completo con algunos dientes, una tibia y vértebras. Pero los huesos no se hallaban en su posición original, el agua los había arrastrado del lugar del primer hallazgo a un nivel inferior. Roberto Gutierrez Domech, geólogo cubano especialista en geomorfología, aconsejó levantarlos ya que se hallaban en un sector inestable por los derrumbes y afectado por escurrimientos de agua y nieve por lo que en la próxima temporada de lluvias serían arrastrados e incluso enterrados por el material de arrastre o de derrumbes. Antes de la recolección se fotografiaron los restos desde distintos ángulos para una posterior reconstrucción del hallazgo.

Extraídos los restos se acondicionaron adecuadamente y se llevaron a Chos Malal donde se entregaron al Juez para su disposición. El examen por parte de antropólogos forenses nos dará la edad y sexo del difunto como así también la fecha estimada del deceso corroborando o no el crimen.

Este trabajo fue presentado en el 1° Congreso Nacional Argentino de Espeleología en Malargüe, Mendoza del 29 de Enero al 6 de Febrero del 2000.

Formaron parte en la realización del mismo las siguientes instituciones: Grupo Espeleológico Lajeño (G.E.La.); KARST Org. Arg. de Invest. Espeleológicas; Museo Argentino de Ciencias Naturales "B. Rivadavia".