Tiene un desarrollo de 700 metros, está a varios kilómetros de la Boca de entrada de la Caverna del Templo y del Gendarme y encontrarla no es fácil, más si no se conoce la zona. Para entrar a esta caverna se debe descender varios metros, de esta forma accederemos a la "sala del caos" por la acumulación de bloques desprendidos del techo. Esta caverna es muy amplia, el techo es alto y la circulación en general es fácil. Hay varios caminos para recorrer, hacia la izquierda tenemos un pasaje angosto y muy difícil, debido a que nos exige un gran esfuerzo físico complementado con acumulaciones de agua que nos dificultan el paso. Si logramos recorrerla encontraremos varias formaciones o espeleotemas. Si en cambio al principio elegimos el camino de la derecha caminaremos cómodamente por amplias galerías observando infinidad de coladas que desafían nuestra imaginación. Esta caverna tiene la particularidad de llenarse de agua, así que es común embarrarse e inclusive resbalarse al intentar recorrerla.